lunes, 6 de abril de 2009

154 . Sobre la vida con diversos peligros.

No se dan cuenta de lo que realmente significa vivir, corren como ebrios por la vida, a riesgo de caerse más de una vez por una escalera. Sin embargo, sus miembros siguen intactos gracias a su borrachera, sus músculos son demasiado blandos y su cabeza permanece demasiado obnubilada para sentir, como nosotros, la dureza de esos peldaños. Para nosotros, vivir es infinitamente más arriesgado, somos de cristal. ¡Pobres de nosotros si apenas chocamos! Una caída ¡y todo se acabó!


De "la Gaya Ciencia".
Imagen de Gottfried Helnwein.

lunes, 30 de marzo de 2009

Apólogo.


Era una vez un pobre tipo que se había equivocado de mundo. Existía, como la otra gente, en el mundo de los jardines públicos, de los cafés, de las ciudades comerciales, y quería persuadirse de que vivía en otra parte, detrás de la tela de los cuadros, con los dux del Tintoreto, con los graves florentinos de Gozzoli, detrás de las páginas de los libros, con Fabricio del Dongo y Julián Sorel, detrás de los discos de fonógrafo, con las largas quejas secas del jazz. Y después de hacer el imbécil, comprendió, abrió los ojos, vio que había sido un error; estaba en una taberna, precisamente junto a un vaso de cerveza tibia. Permaneció abrumado en el asiento; pensó soy un imbécil. Y en ese preciso momento, del otro lado de la existencia, en aquel otro mundo que puede verse de lejos, pero sin alcanzarlo nunca, una pequeña melodía se puso a danzar, a cantar: "Hay que ser como yo; hay que padecer con ritmo"

De Antoine Roquentin hacia la hora de su partida.

sábado, 7 de febrero de 2009

335 ACCIÓN.


Me acuerdo que siendo muy niño me enteré que dios había muerto unos cuantos años antes de que yo mismo hubiera nacido, supongo que me da lo mismo, viviré lo suficiente para ver muchas cosas mucho más divertidas morir frente a mi.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Parpadear.

Hoy cuando abrí los ojos vine a caer en cuenta como es que el mundo que veo en el hoy tiene otros colores distintos de aquellos que lo pintaban en tiempos pasados recientes, o quizás no tan recientes, tal vez sea que es poco tiempo para cambiar tanto y es por eso que cuando se presentan estas cosas lo hacen de forma violenta, como azotando las dimensiones de la realidad. Y claro ¿cuando se da uno cuenta de un cambio? ¿o de cualquier elemento nuevo? si no hasta que ese algo se nos manifiesta en existencia material, solo entonces podemos mirar en retrospectiva y evaluar como las cosas fueron aconteciendo en el continuo del tiempo, solo entonces podemos ver que en verdad no existen las generaciones espontáneas, que toda aparición tiene un origen y que ciertamente siempre hubo un preludio de lo que vendría.

Tal vez solo sigo siendo el mismo, tal vez no lo soy, en este punto ya no importa mucho porque sigo cambiando, y ciertamente continúa doliendo también.

La imagen es de la ilustradora Camille Rose García.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Unas súbitas ganas de dormir.

Siempre ando por la vida pregonando acerca de la filantropía y algunos bichos semejantes, pero reconozco que en la práctica estoy muy lejano aquella idílica imagen, que en verdad simplemente cultivo una especie de cofradía hermética y para el resto de las entidades humanas que, fuera de el, pululan mis cercanías suelo parecer un tipo agrio, misántropo, tal vez desencajado y kilométricamente lejano del prototipo de weón simpático, lo que ciertamente es un acto errático que fluctúa entre los limites de lo consciente y lo inconsciente, por explicarlo de alguna manera porque lo cierto es que me apestan esas definiciones y me apestan también otro montón más que sin embargo me encuentro a cada rato como provocándome a disparar ese montón de argumentos que nadie de por allí quiere escuchar, porque hay otras nimiedades que resolver. Lo cierto es que mi único crimen es ser un idiota sincero y tal vez bueno para decir esas cosas que no más se deben pensar para los adentros, o quizás simplemente hablo basura innecesaria y molesta. No hay quizás otra forma de distinguir los espacios si es que quiere uno diferenciarse bien. A medida que voy andando parece que las cosas no se ven distintas hacia el horizonte, y si bien a ratos me parece que puedo soportar la existencia de este modo, lo cierto es que realmente son más los momentos donde me abriga una nausea que amenaza con apoderarse de mi humanidad toda, me envuelven las ganas de querer quitarme esta piel y salir corriendo sin mirar atrás, quizás llorando de la pura desesperación que me surge luego de la incomprensión que me provocan las realidades tan absurdas que colisionan con mi universo a cada rato. Lo cierto es que con la nausea no hago referencia a un estado ficticio sino que realmente el ritmo irregular que toma mi andar acaba provocándome estados de repulsión hacia donde me veo arrojado cuando intento sobrellevar los propios intereses con esos que sin más debo tomar, como si ya fuera muy poco sobrevivir orbitando entre tan diminutos universos y tan pobres cosmovisiones. En el presente me abordan un millón de inquietudes que escasamente se enlazan con las cosas que se me imponen como un deber, y si bien a ratos parecieran asomarse atisbos de éstos enlaces parece ser que las obligaciones en su totalidad están empecinadas en restarme tiempo de los asuntos que en verdad me interesan y me motivan, los que en verdad me hacen sentido y me parecen que valen se ven opacados por una roca enorme de deberes bastante menos interesantes, menos deseables y definitivamente empalagosos, que en verdad me generan desoladora aversión. Las innecesariedades de los protocolos acaban por generar disonancia entre las capacidades que puedo llegar a desarrollar y esos absurdos despropósitos que inmoralmente se imponen sobre las voluntades. Y el tiempo, el tiempo! Que se hace poco para vivir dos existencias, y me abandono. La falta de práctica reflexiva va a acabar convirtiéndome en un bicho autómata más, ando dejando escapar por entremedio las reflexiones porque en este espacio presente parece que no caben.

Y el mundo te arroja de nuevo, así de manera cíclica, a abandonar todas las buenas intenciones, porque no más dentro del círculo hermético eres en verdad tu, porque solo ahí se puede ser verdadero y mostrarse real, acaso vulnerable. Tal vez una botella hasta el fondo tratando de buscar alivio en la última gota, algún pasto, alguna pastilla que nos distancie de tan insípida uniformidad a la que nos somete la cotidianeidad, ciertamente desgasta esa homogeneidad repugnante que hay que soportar en semejante ambiente tan regular. Y el mundo a la mierda. El hoy a la mierda y el mañana también.

Te llenas la cabeza con mierda, pero seguro que a nadie le importa, no allí, y es que estás en el lugar equivocado. Tal vez sea momento entonces de partir, una vez más, en busca de un lugar para ti, porque definitivamente entre insectos y ángeles no es tu lugar. Ahora no más estás consiguiendo volverte duro contigo mismo, molesto y agrio tanto como para que los tuyos ya no te reconozcan. Tú ya no eres tú porque estás todo el tiempo ocultándote detrás de esa máscara, tanto como para empezar a hacerte uno con ella.

Por lo pronto no hay indicio de alivio del cual asirme, simplemente ya comienza a abandonarme cualquier motivación porque con el tiempo me doy cuenta que mis enlaces con el presente son en verdad cuerdas que un día no podrán sostener más la presión que ejerce mi padecimiento y será entonces cuando caiga en el vacío, donde no hay nada, nada para mí al menos. Porque me doy cuenta que en verdad siempre buscamos algo o alguien que nos mantenga sujetos a la realidad presente, quizás que nos proteja de la misma, pero siempre entre estos soportes se deja entrever la realidad más nefasta que nunca está del todo oculta, cerramos los ojos y preferimos dejar de verla, pero lo cierto es que no deja de estar ahí, siempre acaba asomando su desagradable y fétido rostro para recordarnos que en verdad no estamos fuera de su alcance.

Y así como cuando uno empieza a sentirse cercano al estado de cadáver, parece que dejáramos de estar cubiertos por esa capa profiláctica que nos protege de las desavenencias del mundo y entonces nos damos cuenta como ha estado pudriéndose todo alrededor, y caen pues como lluvia ácida las nuevas que estuvieron cocinándose mientras nosotros estuvimos fingiendo estar bien, jugando a encajar en un mundo que no es el nuestro, donde ciertamente no pertenecemos porque en verdad ahí no pertenece nadie que se autodenomine ser humano porque allí todos son no más marionetas que desconocen su propia naturaleza.

El cielo se vuelve aún más gris y las energías decrecen, tal vez un día simplemente decida quedarme acostado escondido debajo de las sábanas y no salga más de allí.

Así me llegan entonces unas súbitas ganas de dormir, pero pronto vengo a recordar que noctámbulo es de las cuantas cosas auténticas que aún soy, que el dormir tal vez sea enemigo y que los sueños vienen a mi durante las noches en que despierto emprendo viajes oníricos.

Sólo espero poder actuar a tiempo y sacudirme todo este polvo que ya casi no me deja respirar.

Sólo espero que...



Cupid and Centaur de Joel Peter Witkin.

martes, 18 de noviembre de 2008

Al final del viaje. Parte segunda.

En cada momento este mundo está recordándome que nací al revés, que vine a él por el camino equivocado. Cuando oigo como las palabras pasan tras de mi y cuando veo como los acontecimientos se repiten recursivamente una y otras vez reconstruyendo paradojas autorreferenciales en secuencias que avanzan en el sentido opuesto de las manecillas del reloj. Mi mundo va en retroceso porque vine a la existencia en un viaje retrospectivo, porque estoy a mitad de un racconto a medio narrar, porque una historia que comienza en desenlace no es historia sino una sucesión infinita de transmigraciones y escatologías a partir de las vicisitudes del ser, porque llevo toda la vida caminando hacia atrás, de espaldas hacia el futuro y mirando como se va quedando tras de mi todo lo que deseché durante el viaje, las cosas que no quise llevar conmigo y que van desapareciendo en el horizonte del olvido. Vine a la materia incompleto, porque ni el espacio ni la temporalidad acaban por abarcarme, porque nunca es mi lugar y nunca es mi momento. Decidí emprender entonces el viaje sin rumbo hacia la interminable búsqueda del arte en lo grotesco, de lo trascendental en lo cotidiano, de las metas inalcanzables, de los proyectos infinitos, de la enseñanza en los sinsentido, de la armonía en la disonancia y también de la belleza en las cicatrices, ciertamente soy muy estúpido a veces.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Skins.

No soy bueno viendo series, de hecho no recuerdo haber visto alguna entera antes, y mucho menos me descargué una, con mi ritmo inconstante para esas cosas normalmente no acabo de enganchar lo suficiente como para verme cada uno de los capítulos. Sin embargo esto hasta hace poco, porque ahora puedo decir que finalmente encontré una serie que me hizo enganchar de manera tal que no tan solo me descargue las dos temporadas con las que cuenta hasta ahora y que me vi cada capítulo, sino que en verdad creo haber disfrutado cada uno de ellos y haberme dejado cautivar. Se trata de la serie inglesa SKINS y aquí podría describirla pero estoy seguro que no alcanzaría a abarcar más que las meras superficialidades, no cabe aquí una descripción ni ninguna de esas cuestiones que poco dicen en verdad de la serie, es mejor verla y tal vez sentirla, dejarse llevar por el montón de situaciones y cosa que ocurren y que por surreales, dramáticas, caricaturescas o excesivas que parezcan en verdad no dejan de estar ancladas a una realidad que en cierto punto identifica bastante porque está exenta de cualquier tipo de eufemismos, clishés o alarmismos.