lunes, 3 de agosto de 2009

Unas súbitas ganas de despertar.

Tal vez haga falta emprender un viaje, uno con destino desconocido, solo por el placer de desaparecer en silencio, de hacerse acompañar solamente por las alucinaciones y susurros que que existen únicamente en el interior y hacen eco en la propia cabeza, entonces caminar, caminar, caminar... Hacerse acompañar por ideas y cavilaciones eternas que tardan largo tiempo en resolverse, recuerdos de cuanto se ha dejado atrás y cuanto más se asoma en el camino, visiones de otras realidades posibles, vivir el momento, trascender de lo cotidiano y construir una bitácora al andar, para dar cuenta de todo cuanto se nos manifiesta en el teatro de lo imaginario, en solitario. Tal vez hace falta ver muchas sombras pasar y de pronto no verse más que a si mismo rodeado de una nada abrigadora. Tal vez a veces nada más hay que actuar y dejarse llevar por esas fugaces ideas de partir corriendo a encontrarse con nadie.

Into The Wild

viernes, 26 de junio de 2009

Rescate.


Esto que viene a continuación lo encontré arrumado entre apuntes digitales y es una respuesta que surgió en un contexto dialógico. Su construcción es previa a la entrada anterior y por tanto pudieran encontrarse algunas discordancias ideacionales, lo importante es seguir la pista de modo inverso, esta entrada primero y luego la anterior.

Creo que con un viaje hacia el despojamiento de los dioses siempre parte con el enlace hacia libertad, a mi también me pasó así, es como la negación de dios pero aún en pañales. Acá algo de mi autoría por allá por el 2006[1], también en pañales, que refleja perfectamente este espíritu iniciador de esa chispa que comienza a alejarse de toda concepción de dios, naturalmente es una idea primitiva pero se sigue perfectamente del planteamiento que introduce Slavoj Zizek y que hace Mijail Bajtin sobre el Bobok de Dostoievsky.[2]
Naturalmente que luego se comienza un viaje que introduce muchas más aristas más complejas que únicamente la persecución de la libertad, la negación o aceptación de la misma según la existencia o no de dios. En ese punto comparto la introducción que hace Zizek del análisis lacaniano, pero solo en la medida en que lleva el tema a un siguiente nivel, parece indigestible creer que la búsqueda de lo no-dios acabe finalmente transformándose en una autorreferencia como prueba misma de la existencia de dios, o que la misma existencia de dios acabe haciéndonos libres, es como mirarse el ombligo y de nuevo caímos en el abismo paradojal. Finalmente la existencia de dios acabaría convirtiéndose en un mal necesario, concluye Zizek, no nos libramos de él pero se no permite librarnos de cumplir con él, solo en la medida de que el dios mismo existe. ¿que objeto tiene la existencia de dios si su motivo es ignorarlo?


[1]http://bzm.blogspot.com/2006/05/vida-despus-de-la-muerte.html
[2]http://www.revconsecuencias.com.ar/ediciones/002/template.asp?arts/derivaciones/zizek.html#notas
[*]La imagen de Gottfried Helnwein.

viernes, 8 de mayo de 2009

335 INACCIÓN.

El siguiente es un comentario que expelí en cierto lugar de la red y lo justo sería que citará la fuente que lo originó, pero lo cierto es que me resulta una tarea un tanto dificultosa por ciertos motivos que no tiene sentido citar aquí. Es por esto que hay ciertas modificaciones menores en relación con el comentario original, que por cierto no deberían modificar, en ninguna medida, el sentido inicial que se propone.

"Dios ha muerto es lo que dijo un bigotón, ¿y que es lo novedoso en su muerte? o más bien ¿que es lo que nos permite un dios muerto? la libertad... parece que estaba equivocado. ¿Como se sabe un hombre libre? un hombre se sabe libre solo en la medida en que se permite a si mismo ser y hacer cuanto se propone demostrándose que no hay límites para su existencia. ¿Y si no hay un dios abusador quebrando la armonía de nuestras vidas y estableciendo los límites de lo humano? Entonces ya nada está permitido. Solo un límite firme, establecido por alguna autoridad simbólica, puede garantizar estabilidad y satisfacción, satisfacción producida por medio de la violación de la prohibición, la transgresión del límite. Entonces vino este dios autorreferencial y se posó en su trono a burlarse de nosotros solo para ver como no podemos escapar de su imagen totalizante a pesar de cuanto lo desdeñamos, y he ahí el origen de la paradoja, como es que nuestra libertad está condicionada por su existencia aún en el acto mismo de darle muerte."

En honor a la justicia debo mencionar que este es el corolario de algunas propuestas que revisé últimamente y por tanto debo citar a Slavoj Zizek como fuente principal y a Jacques Lacan como fuente secundaria. La imagen de William Blake.

lunes, 6 de abril de 2009

154 . Sobre la vida con diversos peligros.

No se dan cuenta de lo que realmente significa vivir, corren como ebrios por la vida, a riesgo de caerse más de una vez por una escalera. Sin embargo, sus miembros siguen intactos gracias a su borrachera, sus músculos son demasiado blandos y su cabeza permanece demasiado obnubilada para sentir, como nosotros, la dureza de esos peldaños. Para nosotros, vivir es infinitamente más arriesgado, somos de cristal. ¡Pobres de nosotros si apenas chocamos! Una caída ¡y todo se acabó!


De "la Gaya Ciencia".
Imagen de Gottfried Helnwein.

lunes, 30 de marzo de 2009

Apólogo.


Era una vez un pobre tipo que se había equivocado de mundo. Existía, como la otra gente, en el mundo de los jardines públicos, de los cafés, de las ciudades comerciales, y quería persuadirse de que vivía en otra parte, detrás de la tela de los cuadros, con los dux del Tintoreto, con los graves florentinos de Gozzoli, detrás de las páginas de los libros, con Fabricio del Dongo y Julián Sorel, detrás de los discos de fonógrafo, con las largas quejas secas del jazz. Y después de hacer el imbécil, comprendió, abrió los ojos, vio que había sido un error; estaba en una taberna, precisamente junto a un vaso de cerveza tibia. Permaneció abrumado en el asiento; pensó soy un imbécil. Y en ese preciso momento, del otro lado de la existencia, en aquel otro mundo que puede verse de lejos, pero sin alcanzarlo nunca, una pequeña melodía se puso a danzar, a cantar: "Hay que ser como yo; hay que padecer con ritmo"

De Antoine Roquentin hacia la hora de su partida.

sábado, 7 de febrero de 2009

335 ACCIÓN.


Me acuerdo que siendo muy niño me enteré que dios había muerto unos cuantos años antes de que yo mismo hubiera nacido, supongo que me da lo mismo, viviré lo suficiente para ver muchas cosas mucho más divertidas morir frente a mi.